Antidistópica

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Consumo responsable, poderosa arma para el cambio

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By EQUO Euskadi On 13 marzo, 2013 · Leave a Comment
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A estas alturas, todas deberíamos saber, o intuir al menos, que el consumo es la gasolina que alimenta el motor capitalista, sistema injusto, que genera tremendas desigualdades sociales, e insostenible, puesto que requiere un crecimiento continuo e infinito para su supervivencia.

El actual modelo de desarrollo, por un lado, incita a la parte pudiente de la población a un consumo desaforado dentro de una sociedad individualista y materialista, que no contribuye para nada a su felicidad; por otro lado, somete a la parte menos pudiente, explotándola y empobreciéndola cada vez más, para poder satisfacer las necesidades de los primeros. Todo ello bajo el control de los grandes poderes económicos (multinacionales y estados), con la inestimable colaboración de gobernantes corruptos y cómplices, interesados todos ellos en el mantenimiento del sistema. Como resultado de esta espiral consumista se lleva al planeta a una situación insostenible de alteración de equilibrios medioambientales y de destrucción de recursos naturales, debido al empleo de técnicas poco respetuosas con el medio ambiente y de tácticas poco éticas y nauseabundas, como las guerras.

Para fomentar el consumo, el sistema capitalista dispone de tres herramientas fundamentales: la publicidad, el crédito y la obsolescencia programada, mecanismos de engaño cuyo único fin es el propio mantenimiento del sistema.

Las campañas publicitarias logran confundirnos y crean necesidades artificiales donde no las hay. A través del crédito, logramos acceder a muchos bienes de consumo innecesarios y “a priori” inaccesibles. Finalmente, gracias a la obsolescencia programada, se cierra el círculo y se reinicia todo el proceso al tener que volver a adquirir los mismos productos cíclicamente, ante la ausencia de políticas que fomenten la reutilización o reparación de los mismos. Un sinsentido.

Este “círculo vicioso” se puede romper. ¿Cómo? Convirtiéndonos en consumidores responsables en nuestro día a día, siendo conscientes de nuestras necesidades reales. Somos muchos y, juntos, tenemos tal poder de influencia que podríamos cambiar el sistema a nuestro antojo.
Con pequeños gestos podemos contribuir a reducir nuestra huella ecológica y cambiar el modelo de desarrollo que se nos impone. El planeta finito en el que vivimos nos lo exige. Es sencillo, barato, cómodo y sostenible: optar por los productos de temporada, comprar en comercios locales evitando el uso del coche y fomentando el empleo local, adquirir productos a granel o con el mínimo embalaje posible, emplear carros para la compra… en definitiva, practicar la economía del bien común. También podemos formar parte de multitud de iniciativas participativas ciudadanas que pretenden “gripar” el motor capitalista: cooperativas de consumo y generación de energía renovable, cooperativas de crédito (banca ética), asociaciones de consumidores de productos ecológicos y locales, tiendas de comercio justo o de artículos de segunda mano, etc., etc., etc.

Pues lo dicho, desde EQUO Gipuzkoa os animamos a poneros manos a la obra. El tiempo juega en contra y nuestras hijas nos lo agradecerán.

Monika Monteagudo
Co-portavoz de Equo Gipuzkoa


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LAS OTRAS INDEPENDENCIAS

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A estas alturas de 2012, no conocemos aún los datos de la energía consumida en Gipuzkoa en 2011. Los he estado buscando en la web del Ente Vasco de la Energía (EVE) y ha ocurrido una cosa curiosa: Aún no los han publicado y, buscando más, he visto que adjudicaron el contrato para realizar el informe a una empresa el 6 de junio de este año, la cual debía presentar el informe en los 60 días naturales posteriores a la firma del contrato. Inexplicablemente aún no los han presentado, casi 4 meses después…

A falta de datos más actuales, ¿Cuanta energía consumimos en Gipuzkoa en 2010?
Una pregunta que muy pocos habitantes gipuzkoanos sabrían contestar.
Hoy en día la sociedad actual nos bombardea constantemente con datos estadísticos, cifras económicas, porcentajes, etc… pero poca gente se pone a calcular realmente qué significan esas cifras y datos que nos dan. Sufrimos de un anumerismo preocupante. (anumerismo = incapacidad de manejar cómodamente los conceptos fundamentales de número y azar).

La pregunta del inicio es un ejemplo de ello. ¿Cuanta energía consumimos en Gipuzkoa en 2010? La respuesta, según datos oficiales del EVE, fueron 2358 Ktep de energía bruta y 2136 Ktep de energía final consumida. Nos quedaremos con el dato de 2136 Ktep de energía final consumida.

Esta cifra a la gran mayoría de nosotros no nos dice nada y la aceptaríamos sin inmutarnos lo mas mínimo. Vamos a desgranar un poco esta respuesta y veremos hasta dónde nos lleva.

1 tep es una unidad de medida que equivale a la energía que contiene una tonelada de petróleo, es decir, 11,628 MWh. Por tanto, 2136 Ktep (2.136.000 teps) consumidos en Gipuzkoa en 2010 equivaldrían a:

2.136.000 toneladas de petróleo x 11,628 MWh = 24.837.408 MWh

Para hacernos una idea del nivel de energía que consumimos para mantener en marcha a la sociedad gipuzkoana, basta con decir que cada 5 segundos se consume, entre todos los sectores, el equivalente a la energía que consumiría un hogar de Gipuzkoa durante todo un año.

Pero vamos a hilar un poco más fino y vamos a ver en que gastamos tanta energía. Según datos del EVE, Industria: 48,25 %, Transporte: 33,77 %, Sector primario: 1,15 %, Servicios: 6,87 % y Residencial: 9,96 %

La industria y el transporte se llevan el 82,02 % del total.

No dejan de ser fríos datos, pero el gran problema de Gipuzkoa y la CAV es su total y absoluta dependencia exterior. De toda la energía que consumimos tenemos que importar el 94,6 %. Para que nos hagamos una idea de la dependencia que significa, supongamos que la CAV es una máquina eléctrica que funciona las 24h los 365 días del año. Si nos cortaran el suministro y solo dispusiéramos de la energía producida en el territorio aguantaríamos 20 días, después todo se detendría.

Tenemos el mismo problema con los alimentos, importamos el 95% de lo que consumimos en la CAV.

Si tenemos que importar el 95% de la energía y de la comida que necesitamos para funcionar y vivir, dejo al lector la reflexión sobre cual es realmente nuestro grado de autosuficiencia en el amplio sentido de la palabra.

En Euskadi, está claro que el inicial conflicto político ha derivado hacia una compleja confrontación de índole SOCIO-POLÍTICA, cuya resolución exige la implicación de toda la sociedad civil. Pero esta sociedad civil debe tener muy claro que, la soberanía política, si no va acompañada, hasta cierto punto, de una soberanía tanto energética como alimentaria, no sirve de mucho, ya que en lo básico, seguiríamos siendo igual de dependientes. Según el Balance energético, compramos el 40% de electricidad a España. El resto se genera en Euskadi, pero en su mayor parte usando gas y en menor medida carbón que nos viene de España. Lo único autóctono sería la hidroeléctrica y las renovables. La gasolina que se consume en Euskadi sale de Petronor, que es de Repsol. Vamos, que si estas empresas no quedan satisfechas con las modificaciones en temas de soberanía territorial, nos pueden complicar mucho el camino.

Tras leer todo lo anterior, se puede llegar a pensar que el gas no convencional descubierto en Araba podría ser la solución. Pero no es así, lo único que haríamos sería atrasar el problema algunos años. Volveríamos a estar en el mismo lugar, pero con un medio ambiente más degradado y sin margen de maniobra.