Antidistópica

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LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA NO CABE EN LA “AGENDA VASCA” DEL PNV-PSE

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Los procesos de participación ciudadana favorecen la horizontalidad, la transparencia en la Administración y el aprendizaje de la ciudadanía sobre su funcionamiento. Igualmente, fortalecen a las personas y organizaciones de la sociedad civil, propiciando la aparición de nuevos grupos, la revitalización de los existentes y la incorporación de grupos y personas previamente excluidas, especialmente de mujeres. Gracias a ellos se fomenta el contacto, la colaboración y el trabajo en red entre personas y organizaciones diversas, generándose un clima de mayor confianza y solidaridad gracias al trabajo en común, a pesar de las divergencias.

En Euskadi, PNV y PSE se resisten a la implementación de este tipo de procesos participativos a todos los niveles, a pesar de los beneficios que conllevan. Y contaminan el término, presumiendo de la puesta en marcha de “procesos de participación ciudadana” que en absoluto lo son.

A nivel municipal, estos supuestos “procesos participativos” son, en realidad, “procesos enlatados” que se reducen a meras reuniones informativas, en las que se debate sobre decisiones previamente ya tomadas por los equipos de gobierno, como ha sucedido recientemente en torno a las consultas sobre el sistema de recogida de residuos que han tenido lugar en diversos municipios de Gipuzkoa.

A nivel provincial, tenemos casos flagrantes en los que se niega esa participación ciudadana. Valga como ejemplo la gestión de residuos. Y es que la Diputación de Gipuzkoa nos quiere “imponer” una incineradora que dañará nuestra salud con la emisión de sustancias cancerígenas e ingentes cantidades de GEIs (gases de efecto invernadero) y que hipotecará a la ciudadanía guipuzcoana los próximos 35 años debido a su coste desorbitado (1500 millones de €). PNV y PSE quieren evitar a toda costa (y a todo coste) consultar a la ciudadanía una decisión de semejante trascendencia. Bajo ningún concepto desean exponer su modelo incinerador a información y debate público. Saben que sobran argumentos en contra del mismo y que de hacerlo tienen todas las de perder. Pero su obsesión por la incineradora en favor de intereses privados está por encima del bien común.

A pesar de ello, recientemente hemos conocido la alentadora noticia de que un juzgado de Donostia ha desestimado las alegaciones presentadas por la DFG contra el recurso interpuesto por la Asociación de madres y padres GuraSOS, en el que se solicitaba el impulso de un proceso de deliberación participativa para iniciar un debate en la sociedad guipuzcoana sobre la incineradora y sobre el modelo de gestión de residuos deseable en la provincia. El tirón de orejas judicial ante la pataleta institucional ha sido de los que marcan época, habiendo ordenado el juzgado que prosigan los trámites por el “procedimiento especial de tutela de derechos fundamentales” que se adopta en circunstancias de urgencia. Y es que PNV y PSE están empeñados en ser la piedra en el camino hacia la horizontalidad, la participación y la consecuente toma de decisiones conjunta. Sin embargo, no hay piedra lo suficientemente grande para parar a una ciudadanía concienciada y empeñada en ejercer sus derechos. Y menos aún para detener a unas madres y padres preocupadas por su propia salud y la de sus hijas e hijos.

Esta semana se ha buzoneado toda la provincia de Gipuzkoa con un panfleto informativo de la Diputación Foral de Gipuzkoa, a todo color y gran tamaño en el que se nos invita a participar en unos “Presupuestos abiertos 2017”. ¿Presupuestos abiertos sobre vuestras propuestas cerradas?  Y es que con el lema <<Tú decides las prioridades para Gipuzkoa>>, nos presentan PNV y PSE una lista de proyectos definidos por ellos mismos entre los que curiosamente no encontramos la incineradora, a los que pretenden que demos nuestro visto bueno, sin posibilidad de propuestas. Sería muy interesante saber cuánto nos ha costado a todas nosotras este pseudoproceso, esta propaganda electoral encubierta a 20 días de las elecciones vascas. Los presupuestos abiertos se definen entre las personas y entidades interesadas desde el inicio, partiendo de un folio en blanco. PNV y PSE llaman presupuestos abiertos a un formulario-encuesta. ¿Es éste el nivel de democracia máxima al que pueden llegar nuestros gobernantes?

A nivel de Euskadi, las consultas a la ciudadanía brillan por su ausencia y prevalecen los intereses privados ante el interés general en diversos ámbitos. La política energética es una clara muestra de ello, por poner uno de entre tantos ejemplos. En Euskadi se destina gran cantidad de dinero público para mantener el actual modelo energético fósil, contaminante y en manos de las grandes empresas privadas, mientras se invierten cantidades comparativamente ridículas para transitar hacia un modelo renovable, limpio, auto-abastecido y en manos de la ciudadanía, absolutamente necesario y que tantos beneficios nos acarrearían.

Si preguntaran y dejasen participar a la ciudadanía, está claro cuáles serían sus exigencias: políticas destinadas a redistribuir la riqueza y a la mejora de condiciones sociales, medioambientales, laborales… Pero qué se puede esperar de una élite política, con el PNV a la cabeza, acostumbrada a decidir sin tener en cuenta la opinión de las personas y sin rastro alguno de procesos participativos en su agenda. En EQUO, la participación forma parte de nuestro ADN. La sociedad civil demanda nuevas maneras de hacer política y exige la puesta en marcha de verdaderos procesos participativos. Si realmente quieren escuchar a la ciudadanía y fomentar su participación disponen de herramientas adecuadas: referéndums, presupuestos participativos, ILPs… Tan sólo falta una cosa y es su voluntad política para hacerlo.